El alcohol no tarda en ocasionar desórdenes en el patron del sueño. Reduce el movimiento ocular y puede dañar la concentración y las habilidades motoras. Jamás debe usarse la bebida como somnífero

El alcohol es un remedio muy utilizado para inducir al sueño. Debido a que tomar bebidas alcohólicas produce un estado de relajación, y a que es socialmente aceptado beber en la noche, muchas personas consumen bebidas alcohólicas antes de acostarse para reducir el tiempo que tardan en dormirse.
En general, se cree que tomar alcohol por la noche puede ayudar a dormir bien. Es casi una leyenda urbana. Esto puede ser cierto para algunas personas que consuman pequeñas cantidades de alcohol. Sin embargo, grandes cantidades de alcohol sabotean la calidad del sueño y el papel restaurador del mismo, y esas consecuencias negativas pueden ser mucho mayores cuando el consumo es crónico.
Por eso es importante, tal como indica Sagawa, que los médicos que estén tratando trastornos físicos y psicológicos relacionados con el alcohol, tengan en cuenta lo mucho que el consumo habitual puede reducir la capacidad restauradora del sueño.
Pero aunque pueda parecer que la gente que duerme bajo los efectos de una considerable ingestión de alcohol obtiene, al margen de la resaca, los mismos efectos reparadores de que disfruta el que, sin beber alcohol, ha dormido la misma cantidad de horas, no es así. Una nueva investigación profundiza en la merma de calidad del sueño que se da bajo los efectos del trago.
El consejo de ayudarse del alcohol para dormir puede parecer bueno sólo a primera vista: el alcohol hace que las personas se queden dormidas antes, pero que afecta la calidad del sueño.
Cierto: aumenta el sueño profundo inicial, pero que reduce el sueño de movimiento ocular rápido (MOR). La falta de sueño MOR puede dañar la concentración, las habilidades motoras y la memoria.
El alcohol no tarda en ocasionar en seguida desórdenes en el patrón de sueño y reduce la calidad del mismo, principalmente porque inhibe la producción de melatonina. El sueño poco más tarde en la noche, según investigadores británicos, es pésimo. Se han revisado a fondo cientos de estudios científicos conocidos sobre el impacto del alcohol en el sueño.
Un informe premiado sobre la tesis apareció en la edición impresa de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research
Los autores del informe dicen que esperan que sus hallazgos ayuden a las personas a comprender que beber alcohol solo da la impresión de mejorar el sueño, y que jamás se debe usar el trago ‘como somnífero”.
Pero quizás dan por descontado que ninguna persona que utiliza el alcohol ‘como somnífero’, al no hallar, tras despertar del primer sueño (inducido por el trago) eche mano al somnífero acostumbrado o al de la esposa para continuar durmiendo.
Otro informe del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) de EEUU, va aun más allá. Sostiene que el consumo de alcohol hasta una hora antes de acostarse interrumpe la segunda mitad del patrón de sueño, ocasionando que la persona se levante temprano sin descansar adecuadamente. Y mal preparado para el trabajo o la tarea del día siguiente o sea que las veladas o fiestas nocturnas no pueden durar hasta altas horas de la mañana con alcohol de por medio, cosa imposible.
Además, un estudio de la Universidad de Michigan señala que las mujeres son más susceptibles a los efectos del alcohol en el patrón de sueño. Normalmente, cuando una mujer bebe, el nivel de alcohol en sangre alcanza valores más altos que un hombre, aun cuando ambos hayan ingerido igual cantidad. Como resultado, las mujeres son más susceptibles a sufrir cualquier interaccion peligrosa y, por supuesto, no pegar ojo en toda la noche.
Las mujeres son más susceptibles a los efectos del alcohol en el patrón del sueño y pueden sufrir cualquier interacción peligrosa. Y por supuesto no dormir en toda las noche
‘La hipótesis de que el alcohol funciona como los medicamentos que se usan para la depresión y la ansiedad, es un gran error”, señaló el autor del estudio Irshaad Ebrahim, director médico del Centro del Sueño de Londres.
“Los estudios sobre pacientes con depresión han detectado que los pacientes que no estaban bajo tratamiento tenían un sueño MOR excesivo, sobre todo a principios de la noche, y que los antidepresivos, reduciendo el sueño MOR, sobre todo en la primera parte de la noche.
Este impacto del alcohol sobre el sueño MOR podría explicar la elevación del estado de ánimo y la reducción en la ansiedad asociadas con el uso del alcohol”, apuntó Ebrahim.

Chris Idzikowski, colega de Ebrahim y director del Centro del Sueño de Edimburgo, en Escocia, apuntó que la revisión ayuda a clarificar los hallazgos de la investigación. “Ciertamente parece que se haya desarrollado una mitología respecto al impacto beneficioso del alcohol sobre el sueño”, apuntó Idzikowski en el comunicado de prensa.
“En resumen, el alcohol no es útil en general para mejorar el sueño durante toda la noche. El sueño podría ser más profundo inicialmente, pero se trastorna demasiado pronto. Además, durante un sueño más profundo fomenta probablemente los ronquidos y una peor respiración. Así que no se debe esperar un mejor sueño con el alcohol”, concluyó Idzikowsk
También habría que mencionar el ritmo alfa que es un marcador de la transición entre el sueño y la vigilia, entre estar despierto o estar dormido.
Porque una vez conciliado el sueño, en lugar de pasar por etapas discretas, se mueve en realidad en un continuo de profundidad, lo cual es totalmente imposible con el alcohol. Los investigadores llevan años estudiando el potencial para los sistemas de inducción del sueño que interactúen directamente con el cerebro y saben bien, por exclusión, los que no funcionan y hay que descartar las bebidas alcohólicas… aunque en tiempos ya lejanos el ‘dormir la mona‘ era, (una leyenda urbana), un sistema de dormirse automática y profundamente.”
“Todos estos estudios y experiencias allanan el camino para tratamientos futuros del sueño en que la medicación u otras terapias se puedan administrar de un momento a otro, sólo cuando sea necesario, para proteger el sueño cuando el cerebro es más vulnerable, pero que por lo demás permita que los ritmos naturales del cerebro sigan su curso”, apuntó el autor principal del estudio, el Dr. Jeffrey Ellenbogen, jefe de la división de medicina del sueño del Hospital General de Massachusetts.
“Conocer más sobre el mecanismo que está detrás de esta asociación entre el ritmo alfa y la fragilidad del sueño nos podría llevar a comprender mejor los factores que mantienen la integridad del sueño de cara al alcohol, los somníferos y otras perturbaciones”, agregó.
El ritmo cerebral durante el sueño hace que una persona sea más vulnerable o que por el contratio sea fuerte ya desde el momento de levantarse.
Los nuevos hallazgos sobre los ritmos cerebrales podrían conducir al desarrollo de mejores tratamientos para el sueño.
Ya se sabía que grandes cantidades de alcohol potencian la fase del sueño conocida como Fase de Ondas Lentas (sueño profundo), y tienden a suprimir el sueño de movimientos oculares rápidos (REM, o sueño ligero) durante la primera mitad del periodo dormido. Durante la segunda mitad de ese periodo de sueño, la modalidad REM se incrementa y el sueño se vuelve más superficial.

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